jueves, 11 de agosto de 2011

¡Qué bonito es recordar!

Ayer fue una noche para recordar. Una noche de esas en las que dejas los problemas a un lado, en las que no te importa nada más que tú y los que están a tu alrededor. Y sí, así fue.

Fue un momento especial. Un momento deseado y preparado desde hace mucho tiempo.
¡Por fin llegó ayer! ¡Por fin nos juntamos después de tanto tiempo!

Hablamos de todo y de nada, de momentos, de recuerdos, de imágenes, reímos como niños, lloramos de felicidad, nos alegramos al vernos, nos echamos de menos, éramos un grupo. Un grupo como lo éramos antes, unidos.

Hubo momentos para todo. Cenamos, conversamos, nos levantamos, esperamos una cola intensa, reímos e hicimos fotos.

He aquí una muestra:


 
Terminamos la noche caminando por la ciudad. De noche. Con el ruido de los coches de fondo y con nuestras risas que le acompañaban. Mantuvimos conversaciones muy interesantes. Conversaciones de las nuestras, de las que sólo nosotros sabemos hablar. Llegamos a nuestro destino: ¡BAILAR!

Pero el final de la noche fue el más esperado y especial. Nos rodeamos con gente.. ¿Vip? ¿Famosa? ¿La crème de la crème? Exacto, así fue.

Les perseguimos, nos hicimos fotos con ellos y gritamos. Y es que.. así somos nosotros.
Impulsivos, soñadores, locos.









Sara

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